Este año fue uno de los más desafiantes de mi vida, pero también puedo decir, con el corazón en la mano, que fue mi año. Fue mi año porque me enfrenté a mi versión más frágil y, en el proceso, descubrí una fuerza que no sabía que tenía.
Fue mi año porque, por primera vez, me elegí a mí. Me atreví a salir de lugares donde ya no pertenecía, aunque doliera, aunque el miedo intentara detenerme. Aprendí que ponerme en primer lugar no es egoísmo, es amor propio.
Fue mi año porque, aunque pocas cosas salieron como yo quería, entendí que sucedieron de la manera en que las necesitaba. Este año trajo aprendizajes, transformaciones y momentos que marcarán mi vida para siempre.
Me demostró que siempre se puede volver a empezar. Que nunca es tarde para enamorarse de la vida, de alguien más o de uno mismo. Este año me enseñó que la felicidad no se encuentra, se construye, y yo estoy aprendiendo a hacerlo paso a paso.
Gracias, 2024, por las lecciones, las caídas y los logros.
2025 Estoy lista para lo que venga.🩷